Veo las piedras extenderse a lo largo de mí,
imagino cráneos aplastados contra su blancura esmaltada,
Y la espuma entra y sale de mis pies
como si fuera semen, nieve o helado de limón descongelado.
Entonces te imagino a mi lado,
te imagino a ti como podría imaginar a cualquier hombre,
con las manos semi-hundidas en tu sombra
y una duda lanzada al silencio de las algas:
¿a dónde vas criatura monstruosa?
¿de dónde has venido?
Ya te lo advertí una vez:
Las sirenas nunca olvidamos el mar.
NEVERA, DUCHAS Y ROPA SUCIA
Hace 10 meses

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