jueves, 5 de junio de 2008

CASIOPEAS





Luego, puedo intuir tu palidez en mitad de la oscuridad.
esa palidez promiscua que te transparenta las venas.

Luego, puedo ver brillar tus ojos
como luciérnagas que esperan un beso más.
Un beso más sin mucho esfuerzo.

Luego, la intimidad se deshace en figuras imposibles
y pienso en la tristeza de los muelles del colchón,
en la saliva malgastada,
en las partes de tu piel que más me gustan.
en el lóbulo de la oreja que acaricio
sin saber cuál de tus piernas me arrincona
cuál de tus brazos me contiene.

Luego, fumamos un cigarro,
casi siempre a medias, en la ventana.
Y miramos las luces del cauce.
sin saber qué decirnos
después de doblarnos y desdoblarnos como mapas,
después de escalarnos, descendernos
introducirnos, terminarnos.

Construir una geografía propia,
de manos escapadas,
y alientos quejumbrosos,
de hombros que se engañan.
y ombligos cómo cáscaras de humo.

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