domingo, 7 de septiembre de 2008

el hoyo tibio



En tu cuerpo siempre me he sentido un apéndice mecánico
Un agujero herido que te acoge y te despide
Una piel atornillada a tus empujes,
Unas pestañas llenas de pasado,
Unas cenizas que jamás podrán convertirse en mármol

En tu cuerpo siempre me he sentido un vapor inexistente
Un reflejo que te sirve y te acompaña
Que te excita y te desquita.

Nunca he escrito mi nombre sobre tu cuerpo
Nunca he sentido el idioma secreto
De quien ha conquistado un satélite turquesa.

Sólo un accidente acostumbrado
Que se quiebra y desploma su chirrido infernal sobre la cama.

Mientras tu cuerpo se retuerce se agota, se mancha,
Escupe una nausea. El dolor moribundo de estar vivos.

1 comentario:

Sintagma in Blue dijo...

Qué difícil es remontar la piel de los días...